dimarts, 11 de setembre del 2007

Jill




La historia de Jill no tiene nada de glamour ni romanticismo, pero me sirve de doble homenaje: uno, a aquellas noches de verano adolescente en que ligarte a una guiri te convertía en héroe admirado y envidiado por igual entre tus amigos; y dos, a las películas del nunca suficientemente valorado Russ Meyer y a sus heroínas todopoderosas, capaces de desarmar a cualquier hombre con violencia o encantos, según fuera el caso...